Nuestro cuerpo es como una máquina perfecta, pero incluso la mejor máquina necesita combustible y piezas de calidad para funcionar bien. Los minerales y vitaminas son esos pequeños grandes héroes que trabajan en silencio, manteniendo todo en orden: desde que tu corazón lata hasta que tu piel se vea radiante.
Ahora, ¿qué ocurre cuando nos faltan? La respuesta es simple: el cuerpo empieza a "quejarse" con señales que muchas veces ignoramos.
Señales de que faltan vitaminas y minerales
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Cansancio extremo: Si sientes que el café ya no te alcanza, puede que tu cuerpo necesite hierro o vitamina B12 para producir energía.
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Uñas y cabello débiles: El zinc, la biotina y el selenio son claves para que se mantengan fuertes y saludables.
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Defensas bajas: Si te enfermas con frecuencia, tu sistema inmunológico podría estar pidiendo vitamina C, D o zinc a gritos.
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Cambios en el estado de ánimo: La falta de vitamina D y complejo B puede afectar tu energía mental y emocional.
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Calambres o dolores musculares: El magnesio, el potasio y el calcio ayudan a que tus músculos trabajen sin quejarse.
¿Por qué ocurre la deficiencia?
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Dietas desequilibradas (sí, esas en las que abunda más el fast food que las verduras.
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Estrés, que roba nutrientes como si fuera un ladrón nocturno.
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Procesos naturales del cuerpo: el envejecimiento, ciertos medicamentos o incluso el exceso de ejercicio pueden disminuir la absorción de nutrientes.
La importancia de reponerlos
Cada vitamina y mineral cumple un rol vital. Son como los tornillos, tuercas y cables que hacen que el cuerpo funcione. Sin ellos, la “máquina” empieza a fallar poco a poco: problemas de concentración, huesos frágiles, piel apagada y hasta un corazón menos protegido.
La buena noticia es que tenemos dos grandes aliados:
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Una alimentación balanceada llena de frutas, verduras, granos, proteínas y agua.
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Suplementos de calidad, que aportan justo la dosis que a veces la dieta no logra cubrir.
En resumen
La falta de vitaminas y minerales no se nota de un día para otro, pero sí deja huellas con el tiempo. Prestar atención a las señales de tu cuerpo, comer de forma variada y apoyarse en suplementos cuando sea necesario es la clave para sentirte fuerte, activo y lleno de vida.
Recuerda: tu cuerpo es tu hogar más valioso, y darle lo que necesita no es un lujo… ¡es una inversión en tu bienestar!
